Algunas veces nos pasa que nos quedamos planeando lo mejor posible para el desarrollo de un proyecto, primero lo hablamos con algún compañero o familiar, al cual le contamos qué vamos a realizar y cuáles son nuestras perspectivas personales de lo que se quiere hacer, cuáles son nuestros planes a futuro o qué proyecto tenemos a corto plazo.
Así mismo hay que tomar algunas decisiones para poder ejecutar el proyecto, teniendo varias aristas, te planteas cuál es la mejor estrategia para la implementación del proyecto, el momento del día o de la semana en que se va a hacer el proyecto, qué pasa si “A” o si se hace “B”, y te centras en buscar información adicional para comenzar el o los proyectos que se quieren implementar.
Al final te das cuentas que llevas más de 3 meses planificando y no has comenzado a dar tus primeros pasos, teniendo diferentes excusas como “no hay tiempo”, “es importante hacer otras actividades”, “necesito más información para comenzar a realizar lo que quiero hacer”. Y cuando menos esperas te das cuenta de que ha pasado un año y aún no has comenzado ese hermoso proyecto que quieres realizar.
La mejor forma de quitarte el miedo de la parálisis por análisis es comenzar ese proyecto, así sea con un producto no tan bueno, pero ¡comienza!, al principio los resultados no van a hacer tan buenos como crees, pero es mejor comenzar, con la práctica te vas a dar cuenta de que estas mejorando y te vas a volver bueno cuanto más estés ejecutando la actividad que quieres hacer, ve direccionando tu planificación, sabes cuál es la meta y lo tienes en mente, lo que vas a cambiar son las diferentes estrategias para llegar a ese objetivo.
